Participantes de la jornada Estrategias del bienestar emocional trabajando en mesa con materiales, lápices y láminas de colores.

Los procesos educativos no se sostienen únicamente en las aulas.

También se construyen en las conversaciones de madrugada, en los mensajes preguntando si ya llegaron bien y en quienes escuchan después de un día difícil.

En Muchas Más sabemos que a la par de cada becaria existen redes de apoyo fundamentales. Por eso desarrollamos la jornada “Estrategias del bienestar emocional”, un espacio dirigido principalmente a madres y referentes de becarias para conversar sobre emociones, autocuidado y bienestar emocional desde la escucha colectiva y el aprendizaje compartido.

La jornada reunió a 28 madres y referentes de las becarias en un espacio construido desde la educación popular feminista y las experiencias de vida de cada participante. Más que un taller, fue una oportunidad para detenernos un momento y reconocer algo importante:

Quienes acompañan también necesitan espacios para sentirse escuchadas, reconocidas y cuidadas.

Desde el inicio, el ambiente se construyó desde la cercanía. Sentadas en círculo, las participantes compartieron cómo llegaban ese día y comenzaron a nombrar emociones que muchas veces quedan ocultas entre el trabajo, las responsabilidades y las múltiples tareas cotidianas.

Uno de los momentos más significativos fue la dinámica de “Las emociones”, donde cada mujer pudo identificar cómo se sentía y expresar aquello que estaba viviendo emocionalmente. Algunas hablaron del cansancio, otras de los cambios familiares que han atravesado en los últimos años, y muchas compartieron las emociones que surgen cuando las hijas comienzan a crecer, tomar decisiones propias y construir caminos distintos a los que generaciones anteriores imaginaron posibles.

A lo largo del encuentro conversamos sobre emociones, estrés, vínculos y bienestar emocional desde un lugar cercano y libre de juicios. No para idealizar el rol de las mujeres en el cuidado, sino para reconocer el enorme trabajo emocional y cotidiano que muchas realizan mientras sostienen también sus propios proyectos, deseos y necesidades.

En las conversaciones en parejas y grupos pequeños surgieron historias llenas de orgullo, desafíos y aprendizajes. Mujeres que hablaron de cómo han aprendido a acompañar a sus hijas en procesos educativos distintos a los que ellas mismas vivieron; de lo desafiante que puede ser verlas ganar autonomía; y también de la alegría de verlas ocupar espacios que antes parecían lejanos para muchas mujeres.

También reflexionamos sobre cómo las emociones atraviesan el cuerpo, las relaciones y la manera en que enfrentamos situaciones difíciles. A través de ejercicios de respiración consciente, herramientas de regulación emocional y dinámicas participativas, las participantes compartieron estrategias para manejar el estrés y fortalecer la comunicación consigo mismas y con las personas que las rodean.

Uno de los momentos más poderosos de la jornada fue la construcción del “Árbol de habilidades socioemocionales”. Cada mujer identificó sus raíces, fortalezas, valores, apoyos y logros. Y en medio de ese ejercicio apareció algo profundamente significativo: reconocer capacidades y recursos personales que muchas veces quedan invisibilizados en la vida cotidiana, aunque son fundamentales para construir vínculos más saludables, comunidades más cuidadoras y procesos educativos más sostenibles.

Durante el ejercicio también reflexionamos sobre cómo habilidades como la escucha, la empatía, la comunicación y la construcción de confianza no deberían recaer únicamente en las mujeres, pero históricamente han sido sostenidas por ellas, muchas veces sin reconocimiento.

Nombrarlas, valorarlas y compartirlas colectivamente también es parte de construir relaciones más justas y comunidades donde el cuidado pueda ser una responsabilidad compartida.

En Muchas Más seguimos apostando por espacios donde las mujeres puedan encontrarse desde el reconocimiento mutuo, la diversidad y el cuidado colectivo. Porque cuando las redes que acompañan a las becarias también se fortalecen, crecen las posibilidades de construir trayectorias educativas más libres, sostenidas y humanas.

Gracias a cada mujer que compartió sus experiencias, emociones y aprendizajes durante esta jornada. Seguimos construyendo espacios donde cuidarnos también sea parte del camino.


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